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Las Migraciones en El Salvador PDF Imprimir E-mail

INTRODUCCIÓN

Las migraciones internacionales revisten para El Salvador una importancia especial, ya que 2,950,126 salvadoreñas y salvadoreños se encuentran fuera del país en calidad de migrantes, esta suma representa que una tercera parte de la población salvadoreña reside fuera del país. Se calcula que sólo en los Estados Unidos de Norteamérica (EE.UU.) se encuentran 2,587,767 migrantes salvadoreños. Esta población migrante, gracias a los aportes monetarios que realizan a través del envío de remesas, no solamente han mejorado la calidad de vida de sus parientes que permanecen en el país, sino que han mantenido a flote la economía nacional, no  permitiendo que vaya a la bancarrota, por enorme déficit fiscal, el sobrepeso de la deuda externa.

Sin embargo, de acuerdo a los especialistas del Banco Mundial (BM), la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), las migraciones internacionales de las personas salvadoreñas no se detendrá, ello porque no se resuelven las causas estructurales que la generan. Las migraciones también están siendo impulsadas por el clima de violencia social e inseguridad social en que está sumergida la sociedad salvadoreña y también porque el país se considera es el más vulnerable en América Latina desde el punto de vista medioambiental y la estación lluviosa anual cada vez provoca más desastres. Uno de los trabajos más importantes sobre la migración salvadoreña, es el Informe sobre Desarrollo Humano, El Salvador, 2005. “Una mirada al nuevo nosotros. El impacto de las migraciones”, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que ofrece un caleidoscopio acerca de la realidad migratoria en el país, y en donde se advierte a la sociedad que el impacto de las migraciones ha sido tal, que el país ya no es el mismo, que se ha estado planificando sobre un país que ya no existe y que es necesario conocer ese nuevo nosotros y a partir de ello desarrollar las políticas públicas necesarias para seguir adelante.


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Situación del VIH en El Salvador acciones y proyecciones PDF Imprimir E-mail

I. INTRODUCCIÓN

El VIH-Sida es un reto que los salvadoreños enfrentan desde hace más de 20 años. Los esfuerzos a nivel mundial cada día se intensifican, tratando de dar respuestas eficaces para prevenir esta enfermedad, la cual día a día cobra nuevas víctimas. La prevención mediante el cambio del comportamiento y la educación, se convierte en la opción más efectiva en la lucha contra la epidemia. Es necesario unir esfuerzos, buscar y compartir estrategias de prevención y promover la participación de toda la sociedad, en el proceso de fomentar los conocimientos, de expandir la conciencia y de motivar la introducción de cambios en las actitudes que lleven a la adopción de conductas más saludables respecto al VIH- Sida y las enfermedades de Transmisión Sexual (ITS).

Nuestro país, ha lanzado durante el último quinquenio una serie de campañas preventivas a través de mensajes educativos dirigidos a grupos específicos (juventud, mujeres embarazadas, hombres que tienen sexo con hombres (HSH), trabajadoras comerciales del sexo (TCS), población móvil y población en general). Con ello se logró aumentar los conocimientos en la población sobre el VIH-Sida, haciendo énfasis en mensajes que orientan a las personas en las formas de transmisión y no transmisión, así como en las tres formas de prevención reconocidas y recomendadas a nivel mundial, como son: la abstinencia, la fidelidad de la pareja y el uso del preservativo. Con este documento se pretende informar a la población sobre el VIH-Sida, la situación actual de la infección por el VIH, la atención brindada a la niñez con VIH/Sida, así como también los esfuerzos que el Programa Nacional de Prevención de ITS/VIHSIDA del Ministerio de Salud, realiza en materia de prevención y control de este problema de salud.


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UNA PERSPECTIVA ACADÉMICA AL PROBLEMA DELINCUENCIAL PDF Imprimir E-mail

Esta no es una investigación, sino una abierta reflexión que ha tomado como base la percepción periodística, la vivencia ciudadana y la experiencia profesional y docente vivida, por eso, no pretende mostrar la verdad científica de que “la causa de la causa es causa del mal causado”, sino el de ofrecer una explicación tal vez más superficial, pero en todo caso más objetiva, de lo que significa el fenómeno de la delincuencia en nuestro país, con toda su carga de violencia, dolor y destrucción, para comprender que para enfrentarla, no solo basta la decisión política de los gobernantes, sino que es indispensable el esfuerzo personal de los gobernados. El trabajo tiene como propósito sugerir que la solución a este agobiante problema social, pasa necesariamente por el compromiso ciudadano de todos.

Se entiende que el problema de la delincuencia y de la seguridad pública es amplio y complejo y que, sobre esa realidad social, existen diversos estudios y propuestas de gran profundidad científica, jurídica y social que, asimismo, son muchos los analistas que con variados enfoques de la realidad salvadoreña han señalado con gran acierto todos aquellos aspectos que originan la delincuencia, planteando múltiples y valiosas sugerencias para enfrentar exitosamente el actual desafío a nuestro orden social y legal. En el presente trabajo, posiblemente coincidamos en muchas de esas percepciones y de sus propuestas, aunque la ruta para llegar a ellas discurra por análisis y experiencias diferentes, que pretenden clarificar o ratificar lo mismo que ya ha sido enunciado.

No obstante lo anterior, lo importante por señalar es que, desde diferentes perspectivas, el estudio nos lleva irremediablemente a formular recomendaciones que pueden favorecer y reforzar la voluntad política y la voluntad colectiva para la necesaria toma de decisiones desde los centros del poder y desde la conciencia de los ciudadanos. Si el trabajo despierta algún interés y sirve para algo, se habrá conseguido el propósito de colaborar a resolver uno de los problemas más acuciantes y delicados que enfrenta El Salvador. Hasta ahora, lo único manifestado por la población y los políticos es indignación y condena, es momento de dar el siguiente paso, unir voluntades y esfuerzos; tanto desde la acción individual más insignificante pero positiva; hasta la decisión política más justa y trascendente para que nuestro país recobre el principio del orden legal, el valor de la dignidad de la vida humana y la vivencia de la paz social.

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